En tiempos de pandemia, los amores son crueles , entre mascarillas y distancias que separan lo humano. Los recuerdos malos se agarran como espinas, en el corazón, un eco de soledad .
Se llevan consigo tanto y nada, en las videollamadas que no llenan el alma, nadie recuerda los momentos malos, solo el dolor, en la distancia, el amor se deshace sin pudor.
Cada día es un recordatorio de la fragilidad, de cómo el tiempo y la incertidumbre desgastan la intimidad. En cada amanecer, un suspiro de ansiedad, en cada noche, un nudo de desesperanza y verdad.
En el rincón oscuro de la mente, donde se guardan las palabras no dichas, los amores en pandemia buscan cura, pero a veces el corazón solo halla grietas.
Así, en la cruda realidad de la pandemia, los amores se enfrentan a su propia agonía.
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