jueves, 15 de junio de 2023

Chincheros

Siempre me he sentido un tanto vacía, como si algo estuviera incompleto en mi vida. No pertenezco completamente a ningún lugar, ni aquí ni allá. Sin embargo, hubo una persona que logró convertir cualquier lugar en un hogar para mí. Pero, lamentablemente, ella decidió buscar su propio destino, dejándome nuevamente sin pertenencia, solo existiendo.

El viento o tal vez mi anhelo de sanar me llevaron a las recónditas calles de Moquegua de Ahí a Puno y Cusco, hasta llegar a Chincheros-Apurimac, donde realicé una ceremonia de sanación. Este lugar se convirtió en un refugio de paz y libertad en medio de mi caos interior.

En esa mística ceremonia, sentí que liberé parte de lo que dolía en lo más profundo de mis entrañas. Fue un acto de amor hacia mí misma, el primer paso en mi búsqueda personal, donde decidí pensar en mí sin preocuparme por los demás. Aunque todavía dolía, decidí dejar que el destino se encargue y me abrí a un nuevo comienzo, mi reinicio.

Chincheros se convirtió en mi camino hacia el autoconocimiento. Después de buscar respuestas en personas, finalmente estaba lista para encontrar mi propio valor. Este lugar de inicios marcó un antes y un después en mi viaje. Aquí, me encontré a mí misma, liberé las cargas emocionales que me pesaban y me abrí a la posibilidad de un futuro renovado.

Chincheros es mucho más que un rincón remoto en el mapa. Es un lugar lleno de energía y espiritualidad, donde las montañas guardan secretos ancestrales y los vientos susurran mensajes de sabiduría. Aquí, me sumergí en la esencia de mi ser, abracé mis heridas y me permití empezar a florecer.

Si estás en busca encontrarte  viaja, explora. En este lugar descubrí que el verdadero viaje comienza cuando decides mirar hacia adentro y te abres a la posibilidad de encontrarte contigo mismo.

miércoles, 14 de junio de 2023

Cuzco, mistica maravilla


El corazón de Cusco es el reflejo de una cultura milenaria que cautiva a todo aquel que la visita. Desde sus imponentes construcciones hasta la magia que se respira en cada rincón, esta ciudad encarna el espíritu de la historia y la aventura.

Como descendiente de Atahualpa, emprendí un viaje de sanación y autoexploración desde Moquegua pasando por Puno hasta Cusco. Acompañada por una amiga, descendiente de Huáscar, las herederas de dos rivalidades históricas encontraron en su amistad una conexión especial, como hermanas unidas por el destino.

Llegué a Cusco con grandes expectativas, consciente de su reputación como un lugar de maravillas reconocido a nivel mundial. Sin embargo, la realidad superó con creces todas mis imaginaciones. Desde el momento en que presencié el amanecer y la hora azul, a las 5 a.m., sentí la energía vibrante de esta tierra.

La arquitectura cusqueña es sencillamente espectacular. Cada construcción es una obra maestra que cuenta la historia de un pasado glorioso. Las piedras encajadas con precisión milimétrica, los templos sagrados y las calles empedradas transportan al visitante a una época de esplendor inigualable.

Pero Cusco no solo es un museo viviente, sino también un lugar donde convergen culturas y tradiciones. Las calles se llenan de vida con sus coloridos mercados, donde se puede encontrar desde artesanías hasta deliciosos platos típicos. La calidez humana de sus habitantes hace que uno se sienta como en casa, acogido por una comunidad que ama y protege su patrimonio.

Además de su riqueza cultural, Cusco ofrece un sinfín de experiencias de aventura. Desde explorar las misteriosas ruinas incas hasta adentrarse en los fascinantes paisajes de la montaña, cada paso en esta tierra sagrada es una oportunidad para descubrir nuevos horizontes y conectarse con la naturaleza.

En resumen, Cusco es mucho más que una maravilla arqueológica. Es un lugar donde el pasado y el presente se entrelazan, donde las rivalidades históricas se convierten en amistad y donde la magia se respira en el aire. Cusco es un destino que deja una huella imborrable en el alma de quienes lo visitan, una experiencia que trasciende el tiempo y el espacio.

 

Cusco, tesoro inigualable de Perú, 

Tu esplendor y encanto cautivan la virtud, 

En tus calles y plazas, se respira historia y magia, 

Un destino imperdible, en cada visita, un alma se sacia. 









Pandemia

En tiempos de pandemia, los amores son crueles , entre mascarillas y distancias que separan lo humano. Los recuerdos malos se agarran como espinas, en el corazón, un eco de soledad .

Se llevan consigo tanto y nada, en las videollamadas que no llenan el alma, nadie recuerda los momentos malos, solo el dolor, en la distancia, el amor se deshace sin pudor.

Cada día es un recordatorio de la fragilidad, de cómo el tiempo y la incertidumbre desgastan la intimidad. En cada amanecer, un suspiro de ansiedad, en cada noche, un nudo de desesperanza y verdad.

En el rincón oscuro de la mente, donde se guardan las palabras no dichas, los amores en pandemia buscan cura, pero a veces el corazón solo halla grietas.

Así, en la cruda realidad de la pandemia, los amores se enfrentan a su propia agonía.

El tiempo lo cura todo

 "Es extraño cómo el tiempo hace que las cosas cambien. Parecía mentira cuando leí un montón de versos que dictaban eso, o cuando escuc...