Desvanecimientos
Hay días en que mis alas se despliegan,
siento que puedo conquistar el infinito.
Con solo anhelarlo, transformo el destino,
y todo se tiñe de luz y color radiante.
Los fuegos artificiales, en su estallido,
anuncian un día único, digno de festejar.
Pero, de repente, sin aviso previo,
todo se derrumba en un estruendo que duele.
Mis ganas se desvanecen, el ánimo cambia,
y el tiempo se torna lento y pesado.
Mi mente recrea escenas tristes,
mientras mis ojos se humedecen.
Me encuentro sumergida en un abismo,
un lugar donde la soledad me abraza.
En la realidad, estos sentimientos abrumadores,
se traducen en lágrimas que parecen no cesar.
Como si llorar pudiera aliviar algo de ese peso,
pretendo que todo está bien, hasta olvidarlo.
Y así, por un tiempo, retorno a ser yo,
hasta que nuevamente, me desvanezco.